.
Estaba de curioso, matando el tiempo e inspeccionando el lugar. De momento, vi el elevador y se me ocurrió subir hasta lo más alto para ver la panorámica. El último piso era el cuarto, así que no iba a ser una gran vista, pero de todos modos subí. Llegué al cuarto piso. Se abrió la puerta y estaba un cuarto oscuro, muy pequeño. Me dio curiosidad y entré, cuando de momento las puertas se cerraron. Todo quedó oscuro, tremendamente oscuro. Me dio miedo. Pero pensé: sólo tengo que apretar el botón y el elevador abrirá de nuevo sus puertas. Entonces, al buscar el botón con la luz de mi celular, me llevé la sorpresa de que el botón no funcionaba. Lo apretaba y lo apretaba y no había ninguna respuesta ¡Estaba encerrado en un cuarto oscuro muy pequeño!
Pensé que sería diferente, pero mis sentimientos eran algo extraños. Me sentía un poco temeroso, pero al mismo tiempo muy divertido. También un sentimiento de torpeza y novedad. Por un lado, me gustó estar encerrado y vivenciar esto, pero por el otro me dio un poco de miedo y también de vergüenza y de enojo pues ¿por qué el hotel –que se supone que es muy bueno y caro– tiene este tipo de pisos para absolutamente nada, en donde la gente, además, se puede quedar encerrada, como yo?
En fin, llamé a mi padre, pero no me contestó. Entonces le mandé un mensaje pero tampoco me respondió. Llamé a mi hermano –aunque estaba en el cine– y se rió; sin embargo, buscó ayudarme. Mientras llegaba la ayuda, saqué mi libro para leer un rato; lo iluminé con mi palm. Lo paradójico: era un libro del Dalai Lama que hablaba sobre la comprensión, y el método para saber conducir la ira y el enojo. La verdad: no estaba muy enojado o iracundo, pero la coincidencia me pareció graciosa.
Pasaron 30 minutos y mi papá, por fin, terminó su reunión. Entonces me llamó y me dijo: vi tus llamadas pero no pude hacer nada. Le dije: sube al cuarto piso para que la puerta del elevador se abra. Llegó mi papá y se hizo la luz. Y a mí, me pareció bien...
La curiosidad mató...de risa
jueves, julio 10La oración del ateo
.
Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes
a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi alma endulzóme noches tristes.
¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande
para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.
Miguel de Unamuno
Hecho por Abraham Siloe 1 Huellas
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Historia de una filosofía: el personalismo
miércoles, junio 18.El personalismo no es un nombre extraño o ajeno, por el contrario es un nombre común y familiar en el mundo filosófico. Sin embargo ¿cuándo nació el personalismo? ¿Bajo qué circunstancias y condiciones se vislumbró este proyecto? El personalismo nació en una circunstancia histórica especial y decisiva, que requirió de una suerte de condiciones y propuestas para que éste se presentara al mundo de las ideas. Sin embargo no lo hizo de una manera tradicional ya que el personalismo entiende a la filosofía “como un medio de interacción con la realidad[1]” y no sólo como una tarea académica. El personalismo hace filosofía a través de la experiencia del hombre y sus dimensiones, con una aplicación a la realidad y una respuesta a los problemas que surgen en el mundo.
No obstante aquello, el personalismo no es fácil de clarificar en toda su estructura, pues no tiene un pensador paradigmático como las demás filosofías, sino varios pensadores que, ante los problemas del mundo, proponen sus soluciones e ideas. Esto no supone, desde luego, que el personalismo sea un desorden filosófico sin más, sino que implica una corriente de pensamiento compartida con algunas diferencias[2]. Este pequeño trabajo intenta, en este sentido, hacer una revisión histórica de los orígenes del personalismo, para entender las razones de su existencia.
La época en que nació el personalismo estuvo marcada por distintos contextos filosóficos e históricos. El cientificismo y positivismo es uno de ellos. En aquella época el método experimental gozaba de mucho éxito pues los logros experimentales demostraban una certeza apodíctica, convirtiéndose en un paradigma para el saber y el pensar. Mucho más, cuando las ciencias humanas mostraban cierto oscurecimiento y vaguedad en sus planteamientos, principalmente con las posturas idealistas, además de las interminables discusiones de los filósofos que no llegaban a puntos comunes.
Todo esto llevó a pensar que el método científico era el método, e incluso se llegó a pensar –reductivamente– que las únicas dimensiones del hombre eran las materiales y las físicas, siendo así que las demás realidades –esenciales al sujeto– eran ficiticias, mitos e inventos de la razón. En esta línea, se ubicó el pensamiento evolucionista que consideró al hombre como un mero entramado de contenidos químicos y físicos, dejando de lado las capacidades espirituales del mismo, lo que trajo también una mala valoración de la religión, considerándola como algo para la masa ignorante, una justificación de la realidad vacía de fundamento frente a los resultados científicos. Todo lo anterior, estaba muy relacionado con la teoría de Augusto Comte sobre los tres estadios: el religioso, el metafísico, y el científico, éste último el realmente válido.
La parte intelectual también se vio duramente afectada ya que las ciencias del espíritu quedaron infravaloradas; mientras que las ciencias experimentales, en cambio, quedaron supervaloradas, de manera que la lógica tuvo un gran auge –principalmente con el círculo de Viena, con la lógica positivista.
Una mujer que vivió esta situación–de acuerdo a Juan Manuel Burgos– fue la esposa de Jacques Maritain: Raïssa Maritain. Esto se encuentra en la famosa búsqueda que ambos tuvieron para una explicación global de la realidad. “O es posible la justificación del mundo y en ese caso no podía darse sin un conocimiento que llevase a la verdad, o bien la vida no valía un instante de atención más[3]”. Tanto Jacques como su esposa deseaban encontrar una respuesta que llenara sus anhelos más profundos, que ambos no encontraban en el cientificismo y positivismo operante. “Los jóvenes salían de sus estudios filosóficos instruidos e inteligentes, pero sin confianza en las ideas si no era como instrumento de retórica y perfectamente desarmados para las luchas del espíritu y para los conflictos del mundo.[4]” De manera que tanto el positivismo como el cientificismo fueron parte del ambiente en el que se vislumbró el personalismo; era necesario superar los meros datos de las verdades científicas y pragmáticas, sin mostrar escepticismo ante las realidades humanas y espirituales de la persona.
Un segundo momento histórico que provocó el personalismo fue el capitalismo que se originó a partir de la Revolución Industrial, ayudado del enorme avance de la ciencia y de la técnica. Esto explosión industrial –por así llamarla– tuvo un éxito impresionante y un devenir enorme. Tanto es así que originó fuertes consecuencias sociales: emigraciones a las urbes, mucha pobreza, injusticias sociales, extremos económicos, etc. Pues este ambiente –a pesar de sus ventajas– produjo muchas consecuencias, principalmente a los obreros que trabajaban para la gente ambiciosa, pues ésta sólo buscaba el bienestar de sus empresas, no importando la dignidad de sus trabajadores. Este capitalismo entonces dio lugar a la formación de un individualismo exacerbado y a la clase burguesa que defendían, sobre todo, la libertad y la propiedad privada. El capitalismo –como bien lo dice Juan Manuel Burgos– era y es paradójico pues a pesar de su individualismo dejaba de lado a la persona concreta y a la solidaridad grupal.
Un tercer momento fue el marxismo que se originó como una respuesta ante el individualismo y el capitalismo. Karl Marx –que era un gran sociólogo– decía que la solución a los problemas sociales era el enfrentamiento contra el opresor a través de la lucha de clases. Esta lucha de clases llevaría –de acuerdo a la filosofía marxista– al paraíso comunista o al comunismo, que se veía incluso como una mística o religión. Esto no suponía, sin embargo, que el marxismo fuera malo “a priori” sino que, por el contrario, tenía una enorme importancia para la sociedad. En efecto, el éxito del marxismo se entiende, precisamente, porque intentó hacer más justo al mundo en la situación decadente en la que se encontraba. “La fuerza de este movimiento dependió mucho de su gran eficacia y capacidad operativa”[5]. Más aún: el marxismo no sólo tuvo éxito en la sociedad, sino en el mundo intelectual también. La filosofía no debía comprender el mundo sino transformarlo, decía Marx. Esta importancia de la praxis, entonces, atrajo a muchos pensadores para que trascendieran a una reflexión más profunda sobre la transformación de la sociedad. Desgraciadamente Marx se quedó con una visión parcial de la realidad y del hombre, pues tenía una visión radicalmente atea y materialista de la vida. El marxismo, además, también fue indiferente a la persona, dado que lo único que importaba era la humanidad, a la que se subordinaba todo, incluso la persona.
Un cuarto momento fueron los totalitarismos y su raíz hegeliana, desarrollados en siglo XX con el nazismo y el fascismo. El nazismo pregonaba la supremacía de la raza aria sobre las demás, sintiéndose con el derecho de dominar sobre ellos. El valor supremo era la nación y la raza. ¿Y el dónde quedaba el individuo? El individuo era una maquinaria más dentro del sistema. Tan fuerte era el dominio, que incluso la moral estaba determinada por los intereses del partido. En este tenor, había una relación entre nazismo y marxismo, ya que éste último consideró a la revolución y al partido comunista como esenciales.
Por otro lado, ambos compartían el origen teórico en Hegel, uno de los más grandes idealistas alemanes, el cual consideraba a la historia como un desarrollo dialéctico del espíritu absoluto que se iba concretando en formas específicas: los individuos, que no eran más que un momento o instante, mientras que el espíritu absoluto, en cambio, era el que permanecía para siempre. Por ello se consideró a Hegel como la base teórica de los totalitarismos. En todo caso el individuo no era más que una pieza, una entidad pasajera frente al servicio de algo más grande, para que éste encontrara su justificación y sentido: “revolución en el caso del marxismo, imperio de la raza aria en el nazismo[6]”
Un quinto momento fue el retroceso de la cultura cristiana, que hace referencia a que ésta no se encontraba a la altura de los tiempos que –Juan Manuel Burgos– llama “la pérdida de iniciativa”. En efecto, los cristianos ya no creaban los paradigmas como antes ocurría, sino que estos eran creados por otros. El cristiano ahora combatía, modificaba o reconstruía. Un ejemplo arquetípico al respecto, es el arte que antes estaba totalmente enfocado hacia lo religioso, mientas que en la posmodernidad, en cambio, está totalmente alejado de ello. Entonces surgía la pregunta: ¿Cómo compaginar cultura moderna y catolicismo? Juan Manuel Burgos dice que León XIII intentó, en su famosa Encíclica Aeterni Patris, dar una respuesta a este momento histórico. Su respuesta fue un retorno a los clásicos, especialmente a Tomás de Aquino ya que su estudio no era muy frecuente o era a través de los comentaristas, lo que hacía perder el valor de la filosofía tomista como tal, pues sin su estudio pleno no se dio la oportunidad de afrontar los retos de la modernidad. No obstante, el llamamiento de León XII no tuvo mucho éxito, pero sí abrió la posibilidad del neotomismo con Gilson, Maritain y Cornelio Fabro.
En efecto, después de haber revisado estos momentos históricos, se puede decir que en el siglo XX se dan dos grandes movimientos que marcarán no sólo teóricamente sino también prácticamente la vida occidental: el individualismo liberal y los totalitarismos. Estos movimientos, pues, sellaron una importante tensión dentro de la vida europea, enmarcada –de acuerdo a Juan Manuel Burgos– en una crisis intelectual y en una trémula situación internacional.
La primera quedó marcada por una cerrazón a la trascendencia y a las premisas culturales de origen cristiano y la segunda se vio marcada por los sucesos trágicos de las guerras mundiales. Por tanto, fue comprensible que varios pensadores, ante estos difíciles momentos, respondieran con una postura intelectual sólida y nueva. “Esta respuesta… debía tener una carga de novedad, sin rechazar el legado tradicional. Había que recoger de la modernidad todos los elementos positivos que fuera posible encontrar y proponer un nuevo proyecto cultural…capaz de abrirse de nuevo en la vorágine de la cultura europea.[7]” 
La respuesta, además, no debía olvidar el importante link con la realidad y la vida práctica. La sociedad necesitaba de respuestas prácticas que estuvieran sustentadas en una estructura teórica. Entonces, entre el liberalismo capitalista y el colectivismo totalitario se fraguó el personalismo, la alternativa genuina según Martín Buber.
Ciertamente la noción de persona era antigua, pero “tomar la experiencia de ser persona y de encontrarse con otras personas como punto de partida del pensamiento filosófico era un camino nuevo que todavía no se había recorrido[8]”.
[1] Burgos, Juan Manuel. El personalismo. Ed. Palabra. Madrid. 11pp
[2] Emmanuel Mounier decía que no había sólo un personalismo sino varios.
[3] Ibid. 15pp
[4] Ibid. 16pp
[5] Ibid. 19pp
[6] Ibid. 23pp
[7] Ibid. 25pp
[8] Ibid. 26pp
Nota: La primera foto fue tomada por mí.
México II
jueves, mayo 29.
El domingo despertamos muy temprano con la intención de ir a ver la exposición de fotos: Ashes and snow de Gregory Colbert. Llegamos al zócalo de la ciudad de México aproximadamente como a las 8:30am; sin embargo ya había fila y mucha gente. No hubo otra opción: nos formamos lo más rápido posible y avanzamos durante más una hora hasta llegar a la entrada.
El lugar estaba muy oscuro con luces de tinte café. El problema, para la contemplación artística, era que entrabamos casi como 100 personas a la vez, y no se disfrutaba de las fotos que estaban impresas en lonas medianas, que al principio no parecían sino cuadros, pero no fotografías.
Al ir caminando descubrimos el esplendor de su belleza y la nostalgia por un mundo perfecto y armonioso. Un mundo de perfecta simbiosis entre el hombre y la naturaleza. El animal no es una bestia salvaje o un depredador. Las fotos muestran el ideal romántico: la perfección y la bondad de la naturaleza.
Fotografías hermosas que suponen todo un trabajo artístico y toda una inspiración metafísica. Al final del pasillo estaban los videos de las fotos, que eran una huella del trabajo real y no del fotomontaje. Los videos eran hermosos, tenían pausas y momentos espectaculares, con movimientos bien medidos, y la música era tan adecuada, que maravilló a todos los presentes por tan espectacular momento.
Salimos de la sala, después de haber visto varias fotos. Pero antes estaba la tienda de los recuerdos. ¡Se supone que no cobraban la entrada! Sin embargo, toda la gente compraba por lo menos una postal de 10 pesos ¡Toda una estrategia mercadológica!
Salimos y estaba la Convención Nacional Democrática gritando: “servir a Andrés Manuel es todo un honor.” Había muchísima gente, abuelos, señores y señoras, niños y niñas gritando y esperando a su caudillo y líder. Los vendedores, por su lado, ofrecían fotos con diferentes poses y movimientos fotográficos de Andrés Manuel López Obrador, las ofrecían como si fuera un santo, un héroe de la sociedad mexicana.
Avanzamos –apenas y podíamos; y mucha gente no sabía lo que hacía ahí. Eso sí: había gente que gritaba y anhelaba la llegada de su líder y legítimo presidente. Muy respetable.
Mi opinión al respecto: la lucha deber ser por México y por su verdadero destino, por su bienestar y progreso.
Entramos a la estación Centro Histórico para dirigirnos hacia el Centro Cultural Telmex. Llegamos y compramos los boletos para ir a ver La Bella y la Bestia, que era la razón capital por la cual decidimos ir a México.
Esperamos un momento –casi 1 hora– ya que llegamos muy temprano. Fuimos al parque, preguntado la ubicación de la Universidad de las Américas Puebla que curiosamente se encontraba localizada en la calle Puebla. Sin embargo, ésta estaba muy lejos para ir y regresar. Entonces, nos quedamos en el parque para leer y pasar el tiempo, que se fue volando.
Llegamos al Centro Cultural Telmex; pero antes esperamos a la amiga de mi hermano, experta en varias cuestiones artísticas. Llegó la amiga. La primera llamada hizo su aviso y entramos al teatro. Llegó por fin la tercera llamada y la función empezó. La obra inició fulgurosamente; el escenario se veía excelente, la actuación, los musicales, las luces ¡todo era magnífico!
Reverberan en mi corazón muchísimos sentimientos. No sabría describirlos. Fue una dosis muy fuerte de belleza. No aguantaba tanta belleza, como dice un personaje de American Beauty.
Cada escena y cada musical era algo bello. La actuación era muy buena, salvo por la Bestia que –desde mi perspectiva– le faltaba mucho más fuerza y rigidez en el escenario; pues necesitaba actuar como una verdadera bestia castigada por su orgullo y egoísmo.
Uno de los musicales que más me gustó –sin embargo, aunque todos eran bellísimos– fue cuando Bella bajó a cenar y bailó con varios instrumentos de la casa. Fue un musical bellísimo, muy completo, muy impresionante. Incluso mucho mejor que en la película.
Salimos del Teatro emocionados, con nuestros espíritus cultivados y llenos de emoción; purificados de nuestras pasiones como diría Aristóteles.
Era tarde y ya estábamos cansados, entonces decidimos ir a la TAPO, para regresar a Puebla. Llegamos a la estación de autobuses y comimos unos tacos antes de partir.
La ciudad de Puebla nos dio la bienvenida, y llegamos a casa a dormir, no sin antes contar nuestra experiencia a la familia y mostrar las cosas que habíamos comprado.
Al día siguiente había escuela, y yo tenía un exámen.
Nota: Las fotos fueron tomadas por mí.
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México
martes, abril 22
La universidad y otros compromisos han absorbido mi tiempo. No obstante, es preciso que escriba de nuevo. Es una necesidad exigida por mi inteligencia cárnica, una suerte de deshago permanente. Contaré mi experiencia en México sucedida hace unas semanas.
En un principio no teníamos claro los lugares que íbamos a visitar, pero teníamos ciertas ansías por estar ahí que siempre supone algo nuevo, toda una aventura. Así que como dice la canción nos fuimos al sábado distrito federal. Nos subimos al camión, aproximadamente a las 8:30, no sin antes comer una torta -queríamos una guajolota (torta de tamal)- pero no había. Así que comimos una rica cemita poblana de milanesa con rico queso y chipotles. Subimos al camión pero todavía no había planes precisos, íbamos a la deriva, a la suerte del destino y los acontecimientos.
El camión no iba lleno, aunque cada 10 minutos salía uno. Nos sentamos y pasaron la película "El tigre y la Nieve" de Roberto Benigni, el mismo actor de "La Vida es Bella". Por cierto, casi de la misma trama. Una película muy bella que vale la pena verla: deja sentimientos de poesía y de esperanza, de idealidad metafísica. Terminamos de verla justo a tiempo, bajamos a la Tapo -central de autobuses de la ciudad de México- y fuimos al centro de información para turistas. Preguntamos sobre los eventos culturales.
-¿Son de Puebla? -dijo la señorita-
-¿Por qué, ehhhh? ¿Se notaaaaa? -dijo mi hermano-
-Sí, un poco.
Entonces decidimos ir al centro histórico vía metro, que implica todo un riesgo multicultural, sociológico e histórico. Es una experiencia maravillosa.
Entramos a la estación. La gente caminaba y caminaba... todo un abanico de rostros: tristes, preocupados, indiferentes, apurados, izquierdosos, anarquistas, burgueses, emos y más emos. Definitivamente, una foto adecuada de la situación cultural y multicultural en México. Un reflejo de la sociedad, de los problemas políticos, sociales, familiares e históricos. Un lugar turístico, sin duda y peligroso también.
Salimos del metro en la estación Centro Histórico. Queríamos visitar la presentación "Ashes and snow de Gregory Colbert", el cual goza de grandes fotos con animales sugestivos y simbólicos, en las relaciones del hombre con la naturaleza. La fila, sin embargo, era infinita. Todo era un movimiento perpetuo, peor que el metro, y ya es mucho decir. Las esperanzas, entonces, decayeron. Empezaba, además, la tortura del sol.
Decidimos ir, entonces, a lo más cercano. Palacio Nacional fue la mejor opción. De lo más destacado, cabe precisarlo, son los murales de Diego Rivera que en el plano estético son algo muy valioso, mucho más cuando son históricos; huellas de una época y por tanto de una interpretación histórica....También visitamos el Parlamento Antiguo en el que todavía se escuchan las voces de la infertilidad ideológica, de las malas y buenas decisiones, de los comentarios sutiles. Salimos de Palacio Nacional.
Insistí a mi hermano: quiero ir a Catedral, hace años que no la visito. Llegamos al atrio.
Un suceso extraño: había señoras en una gran fila esperando a alguien. Mi hermano -como un extranjero con cara de what- le preguntó a una pietista, casi farisea:
-¿Qué hubo? ¿a quién esperan?
La señora se nos quedó viendo con cara de: es obvio, lanzando una mirada sospechosa.
-Estamos esperando al cardenal que se murió -nos dijo otra señora, atendiendo a nuestras caras de turistas.
Entonces recordamos las noticias y el suceso trágico. Levantamos la vista y había muchos medios de comunicación. Decidimos esperar. Cuando la carroza se acercó, la gente empezó a gritar. Los medios de comunicación se pusieron exigentes con el asunto de la exclusividad. La carroza venía lenta con muchas camionetas alrededor. Bajaron unos cardenales. La carroza, sin embargo, dio otra vuelta al zócalo. Tomamos unas fotos y decidimos retirarnos.
Sin embargo había otro suceso poco común: en la esquina había varias niñas vestidas de blanco con tenis converse. ¿Serán quinceañeras? -nos preguntamos. Pero no. Nada de eso. Estaban grabando un comercial. Aproveché y les tomé una foto.
Pero hay más. Atrás de ellas estaban bailando los "mesoamericanos" con incienso y bailes típicos. Muchos gritaban, con elogios a las quinceañeras guapas. Y unos teporochos se asomaban en el cuadro. Gritaban y comentaban. Se reían y parecían estar felices.
Nos fuimos, y caminamos por el centro histórico. Entonces llegamos al Edifico de Correos que es muy bonito. Pero antes compré un libro: "Idea para una historia universal en clave cosmopolita" de Kant en la librería de la Editorial UNAM.
Luego subimos al Museo Naval que es muy interesante y histórico. Posteriormente, llegamos a Bellas Artes. Entramos. Observamos una exposición. Descansamos. Pero llegó el hambre. Fuimos a Burger King y comimos unas ricas hamburguesas. Terminamos.
Había mucha gente. Mucha multiculturaliad. Mucha diversidad: una foto interesante para reflexionar. En México la gente sale everywhere. Decidimos algo mejor: ir a una librería. Fuimos a Clavería. Llegamos tarde. Entré. Había muchos libros. Me tardé 2 horas. Compré pocos libros.
Salimos. Fuimos a Polanco, a la Plaza Antara. Me puse a leer. Mi hermano compró ropa. Hacía mucho frió. Mucho aire. Ya era tarde. Mucha actividad por un día. Descansamos...
Conclusión: la ciudad de México supone una visita intensa, una diversidad de imágenes, multiculturalismo infinito e interesante, cosmopolita y posmoderno. Un cuadro de la sociedad actual: cada quien con su discurso en la pérdida de la identidad y destino común.
to be continued...
Nota: Las fotos fueron tomadas por mí.
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jueves, abril 17Desgraciadamente, no he tenido tiempo para publicar nada.
Cosas de la vida y la universidad.
Estoy pensando en algo nuevo.
Elevación
jueves, abril 3.
Por encima de lagos, de valles y praderas,
de montañas, de bosques, de nubes, y de mares
por más allá del sol, de rutas estelares,
más allá del confín de remotas esferas.
Oh, tú espíritu mío!,
te mueves ágilmente como el buen nadador se mece en libertad
sacando alegremente la azul inmensidad,
una indecible dicha gozando virilmente.
Evádete muy lejos de enfermizos miasmas,
sube a precipitarte dek aire superior
y bebe como un puro y vivo licor
el claro fuego que aumenta fantasmas.
Después de los hastíos y de las hondas penas
que abruman con su peso la existencia dudosa,
feliz aquel a quien su ala vigorosa
lanza hacia las regiones radiantes y serenas.
Tú que, al igual que alondras, elevas tus ideas
y el cielo matinal en un vuelo saludas,
comprendes sin esfuerzo, sobre las cosas feas,
el habla de las flores y de las cosas mudas.
C. Baudelaire, Las flores del mal
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Palabras refrescantes....
sábado, marzo 29.
Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.
Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.
Salmo 138, I
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Caminos de vida....
jueves, marzo 27.
"Creemos en ciertos supuestos permanentes y también en ciertas vocaciones permanentes de la naturaleza humana. Tantos siglos nos han acostumbrado a nuestra flaquezas históricas, que ya no sabemos de ordinario distinguir la naturaleza de nuestras viejas enfermedades. Será preciso un número indefinido de ensayos, de errores y de aventuras, para saber los límites de lo humano y de lo inhumano.” Emmanuel Mounier, Manifiesto al servicio del personalismo, ED. Taurus, pp. 14
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Instantes insospechados
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Estaba encerrado en mi computadra, terminando un trabajo. Lo hacía desesperadamente. Mi habitación estaba cerrada, y escuchaba música clásica. Entró de momento, sin esperarlo, un niño. venía a despedirse. Me enseñó un dibujo y me abrazó. Entró su hermano y se despidió, pero vio una foto.
¿Dónde están? -me preguntó.
En el coliseo -le dije.
Sonrió y me abrazó. Fue un momento bello. Los niños purifican el alma, como decía Dostoievsky.
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Expectación
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Siento que algo solemne va a llegar a mi vida.
¿Es acaso la muerte? ¿Por ventura el amor?
Palidece mi rostro, mi alma está conmovida,
y sacude mis miembros un sagrado temblor.
Siento que algo sublime va a encarnar en mi barro
en el mísero barro de mi pobre existir.
Una chispa celeste brotará del guijarro,
y la púrpura augusta va el harapo a teñir.
Siento que algo solemne se aproxima, y me hallo
todo trémulo; mi alma de pavor llena está.
Que se cumpla el destino, que Dios dicte su fallo,
para oír la palabra que el abismo dirá.
Amado Nervo
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semana santa
martes, marzo 25.
No escribí nada durante la semana santa. No me llegó la inspiración. Sin embargo, contaré algunas cosas.
La semana santa fue un tiempo de descanso y reflexión. Me gustó mucho. Avancé en algunas tareas. El jueves santo fue un día interesante. La liturgia salió bella, aunque los niños acólitos -mi hermnao y yo los dirigimos- no se portaron bien. Recibimos, de inmediato, nuestro regañó. No nos importó. Son niños. Entiendo los límites pero exageran en su fariseísmo.
El viernes y sábado santo, por su lado, estuvieron bien. Sin embargo, mis sentimientos religiosos no fueron los mismos. Estaré, quizá, en un enfriamiento espiritual.
No obstante mi vida siempre estará unida a la de Dios ¿Por qué? Porque las experiencias de mi vida determinan mis decisiones y mi ser. ¿Qué haría si yo no tuviera experiencias, como plataforma de mi libertad?
Ayer entré a clases. No quería. Ni modo. El deber es el deber.
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23
jueves, marzo 13.
Qué bonito día y qué paradójica celebración. Más viejo, pero ¿acaso más sabio? Hoy es mi cumpleaños.
Me levanté en la mañana muy temprano, a las 6:30, pues tenía que leer a Foucault: La Arqueología del Saber. Pero mi hermano se levantó antes; estaba bañándose. Mi papá todavía estaba en bata y, yo, como un madrugador responsable, seguía leyendo. Mi hermano salió de la regadera, me felicitó y me entregó mis regalos: un cinturón que me hacía falta y el Libro del Principito, que, aunque ya lo había leído, lo tenía muy descuidado. Luego, vino mi padre y me dio otro cinturón y dinero. Agradecí los regalos. Los dones de las personas son bellos. La vida –por el misterio que la sostiene- se dona en momentos especiales e insospechados.
Existe la alegría en recibir, sí, aunque, hay más alegría en el dar, en la salida de uno mismo. Pero en fin, los cumpleaños están hechos para recibir. Un poco más tarde llegó mi madre y me abrazó por mucho tiempo, aunque estaba adolorida de su cuerpo. Su abrazo, sin embargo, fue muy bello. El hombre, nuevamente, está hecho para recibir.
Seguía leyendo a pesar de todo. Eran como 7:30 y ya era tiempo para bañarse. Todos lo habían hecho. Entonces fui por mis toallas y abrí la regadera. Sin embargo, cuando estaba a punto de meterme, literalmente, se acabó el agua.
¿Que significa esto? -Me dije a mí mismo-
Pero hoy es mi cumpleaños.
¿Por qué a mí?
Ni modo, me tuve que bañar a cubetazos. Llegué a la escuela y me felicitaron también. Entonces entramos a clase y discutimos el texto que estaba leyendo en la mañana de Michael de Foucault. Fue un debate interesante. Terminó la clase y estaba hambriento. Un amigo también. Nos fuimos a desayunar unos tacos cerca de la uni.
En la tarde realicé algunas actividades triviales: navegué en blogs y cheque mi e-mail. Luego llegaron unos amigos para ver una película. Me regalaron un libro que está muy padre: Diario íntimo de Miguel de Unamuno. Y comimos pizza, mientras veíamos la película. El filme terminó y ya estábamos cansados. Nos despedimos. Sin embargo, fue un tiempo muy agradable y bonito. Finalmente, me acosté en mi cama, vi un rato la tele y me puse a leer un texto; no recuerdo cuál.
Sin embargo, mi cumpleaños no concluyó con todos los problemas de mi vida, pues hay muchas cosas que se presentan ante mi tribunal y circunstancia; problemas de índole metafísico. En este sentido, Heidegger hace una semejanza entre pregunta y problema. La palabra problema, de hecho, significa un objeto que está frente a la mirada sujeto. En esta línea, tengo preguntas que resolver o, al menos, que plantear: ¿Qué es lo pienso de mí, y por cierto, de mi futuro? ¿Cuáles son mis circunstancias? ¿Qué es lo que me condiciona y determina?
Estoy en mi último semestre y tengo muchas ideas que me invitan reflexionar sobre mi mismo: sobre lo que soy. Me siento en una espiral histórica.
Últimamente he pensado: estoy llegando a la hora en la que me debo preguntar muchas cosas y en la que debo, además, tomar las decisiones más importantes de mi vida. En la que debe ser yo, y tomar, pues, en consideración lo que en verdad quiero: mi vocación. Es una edad difícil, que no debo dejar pasar y postergar, si no me convertiré en un amargado solitario. Necesito tiempo sin nieblas. Pero ¿en dónde está el sol? ¿En quién está la claridad de mi vida? Necesito, definitivamente, de un Otro. Pero ¿acaso ya me habló? ¿Y si ya me habló, cuál fue su mensaje?
¡Quiero signos más evidentes! La ambiguedad es una tortura. Necesito confiar.
Entiendo que el hombre no es autosuficiente y que las teorías basadas en un individualismo no son lo más preciso, ni acaso lo más exacto, aunque en la política y en la técnica funcionen con éxito. Sin embargo, necesito la presencia de un Otro, de un Otro que tenga claro mi destino y que me quiera ayudar: que me ame.
Escrito el día 14 de Febrero, día postumo, paradójico, gris y azul.
Arbol adentro
miércoles, marzo 12.
Creció en mi frente un árbol.
Creció hacia dentro.
Sus raíces son venas,
nervios sus ramas,
sus confusos follajes pensamientos.
Tus miradas lo encienden
y sus frutos de sombras
son naranjas de sangre,
son granadas de lumbre.
Amanece
en la noche del cuerpo.
Allá adentro, en mi frente,
el árbol habla.
Acércate, ¿lo oyes?
Octavio Paz
Hecho por Abraham Siloe 2 Huellas
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La redención de los signos: mi compu
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La realidad se manifiesta en signos de consistencia ontológica que dan vuelta a la vida. Efectos de índole alegre o triste. Hoy estoy feliz porque recibí mi computadora arreglada. Es un signo de gran alcance porque me implica mucho a mí. Mi computadora ha fallado desde Enero y hoy ha llegado a casa. Se ha perdido, pero me ha devuelto la vida, la vida en muchos sentidos.
Hecho por Abraham Siloe 2 Huellas
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